dilluns, 28 de juliol del 2008

Pensamientos de Wayne W. Dyer.

Todo el sistema universal se mantiene unido por el amor la armonía y la cooperación. Si utilizas tus ideas de acuerdo con estos principios podrás superar
cualquier obstáculo que se interponga en tu camino.

Tú no eres un ser humano con una experiencia espiritual. Eres un ser espiritual con una experiencia humana.

Los pensamientos debidamente nutridos e interiorizados serán una realidad en tu mundo físico. Los pensamientos tienen un poder extraordinario.

Sólo podemos dar a los demás lo que tenemos dentro de nosotros. Todo tu comportamiento es el resultado de los pensamientos que lo han precedido.

Cualquiera que sea la pregunta amor es la respuesta.

La acusación es un curioso artificio que puedes utilizar siempre que no quieras cargar con la responsabilidad de algo en tu vida. Úsala y evitarás
todo riesgo pero impedirás tu propio crecimiento.
Nadie puede crear odio ni angustia dentro de ti. Sólo tú puedes hacerlo en virtud de la manera como manejas tu mundo.

Asume el compromiso personal de hacer lo que quieras y querer lo que hagas. ¡Hoy! Si la oracion significa que tu hablas con Dios la intuicion es Dios que
te habla a ti.

Escucha aquellas señales de tu interior que te ayudan a escoger lo correcto. No importa lo que piense cualquier otro.

Confía en tus voces intuitivas y síguelas.

Amor sagrado quiere decir amor tal como es incluso si tú no comprendes su sentido más profundo.

El comportamiento es un barómetro de lo que eres mucho mejor que las palabras. Hacer lo que amas es la primera piedra de la abundancia en tu vida.

El conflicto es una violación de la armonía. Si tú participas en él eres parte del problema no la solución.

No dejes que las emociones te inmovilicen. Míralas como elecciones que has hecho. Cada punto a lo largo del camino es un lugar donde has debido estar
antes para estar ahora aquí.

La independencia es la ausencia de la necesidad de estar atado a alguien o a algo. Es una manera de pensar y de ser que nos da la libertad de discurrir
por la vida.

La independencia es el único vehículo disponible para llevarte del esfuerzo a la llegada. Haz lo que quierasa menos que interfieras el derecho de alguien
más a hacer lo mismo. Esto define la moralidad.

Hasta que aprendas a perdonar estarás atrapado emocional y físicamente. Me llenaré de amor y lo proyectaré en el mundo.

La forma en que los demás me traten a mí es parte de su conducta la forma en que yo reaccione es parte de la mía. En el mundo del pensamiento puro no hay
fronteras y por lo tanto no hay límites.

Te recomiendo que seas gentil contigo mismo y te ames incondicionalmente con independencia de lo que se interponga en tu camino. Tú eres la suma total de
todo lo que has escogido hasta este momento.

No siempre puedes controlar lo que pasa fuera pero sí puedes controlar siempre lo que pasa dentro.

Da simplemente por dar y deja que circule puesto que vuelve. Llénate de amor para todos. Observa el desdoblamiento de Dios en cada uno que encuentres
incluso en aquellos a quienes te han enseñado a rechazar.

La lucha debilita mientras que la armonía fortalece y da poder. La armonía llega a tu interior a través de tu mente.

El predecesor de toda acción es el pensamiento. El vituperio es la excusa perfecta para que el mundo no sea exactamente tal como nos gustaría que
fuera.

El estado del mundo es un reflejo del estado de nuestra mente. No hay nada por qué preocuparse. ¡Nunca! O puedes controlar la situación o no puedes. Si
puedes toma el control. Si no, olvídalo. No malgastes tu energía preocupándote

dilluns, 21 de juliol del 2008

La Maestría del Amor (Miguel Ruiz)

La relación es un arte. Resulta más difícil dominar el sueño que crean dos personas que el que crea sólo una. Para que los dos seáis capaces de mantener la felicidad, será necesario que mantengas tu mitad en perfecto estado. Eres responsable de tu mitad, que contiene una determinada cantidad de basura. Tu basura es tu basura. Y quien tiene que hacerse cargo de ella eres tú, no tu pareja. Si tu pareja intenta limpiar tu basura acabará con la nariz rota. Tenemos que aprender a no meter la nariz donde no nos llaman.

Y lo mismo sucede con la mitad de tu pareja. Tu pareja tiene determinada cantidad de basura. Sabes que la tiene y le permites que sea ella quien se ocupe de limpiarla. Pero la querrás y aceptarás con toda su basura. Respetarás su basura. No mantienes una relación para limpiar la basura de tu pareja; que lo haga ella misma.

Aun en el caso de que tu pareja te pida ayuda, tienes la posibilidad de decirle que no. Decir no, no significa que no la ames o que no la aceptes; significa que no eres capaz o que no quieres jugar a ese juego. Por ejemplo, si tu pareja se enfada puedes decirle: «Tienes derecho a enfadarte, pero yo no tengo por qué estar enfadado porque tú lo estés. No he hecho nada para provocar tu enfado». No hay ningún motivo para aceptar el enfado de tu pareja, pero puedes permitirle que esté enfadada. No hay ninguna necesidad de discutir; sencillamente permite que sea quien es y que se cure sin intervenir. Y también es posible convenir que ella no interfiera en tu propio proceso de curación.

Digamos que eres un hombre, que eres feliz y que, por la razón que sea, tu pareja no es capaz de ser feliz. Tiene problemas personales; está ocupándose de su basura y se siente desgraciada. Como la amas, la apoyas, pero apoyarla no significa que tú tengas que ser infeliz sólo porque ella lo es. Ese no es apoyo de ninguna clase. Si ella es desgraciada y tú también empiezas a sentirte desgraciado, al final os hundiréis los dos. Ahora bien, si tú te mantienes feliz, esta felicidad será capaz de devolverle a ella la suya.

De la misma manera, si tú te sientes deprimido y ella es feliz, esa felicidad que ella siente será tu apoyo. Por tu propio interés, permite que sea feliz; ni tan siquiera intentes rebajar esa felicidad. Ocurra lo que ocurra en tu trabajo, no llegues a casa y le eches encima tu veneno. Quédate callado y hazle saber que no se trata de nada personal; sencillamente estás ocupándote de ti mismo. Dile: «Sigue siendo feliz, continua jugando y yo me uniré a ti cuando sea capaz de disfrutar de tu felicidad. Ahora mismo necesito estar a solas».

Si comprendes el concepto de la mente herida, comprenderás la razón por la que las relaciones románticas resultan tan complicadas. El cuerpo emocional está enfermo. Tiene heridas; tiene veneno. Cuando no somos conscientes de que estamos enfermos o de que nuestra pareja está enferma, nos volvemos egoístas. Las heridas duelen y tenemos que protegerlas incluso de la persona a la que amamos. Pero si somos conscientes de eso, podemos establecer unos acuerdos distintos. Cuando somos conscientes de que nuestra pareja tiene heridas emocionales y la amamos, indudablemente hacemos todo lo posible para no tocárselas. No la empujamos para que sane sus heridas y tampoco queremos que nos empuje a nosotros para que sanemos las nuestras.

Arriésgate y hazte responsable de establecer un nuevo acuerdo con tu pareja: no un acuerdo que hayas leído en un libro, sino un acuerdo que os funcione a vosotros. Si no va bien, sustitúyelo por otro nuevo. Utiliza tu imaginación para explorar nuevas posibilidades, para crear nuevos acuerdos que se basen en el respeto y el amor. La comunicación basada en el respeto y el amor es la clave para mantener vivo el amor y no aburrirse nunca en la relación. Se trata de encontrar tu voz y de nombrar tus necesidades. Se trata de confiar en ti mismo y en tu pareja.

Lo que vas a compartir con tu pareja no es la basura, sino el amor, la relación romántica, la comprensión. El objetivo que persigues para los dos es ser cada vez más felices, y para alcanzarlo es preciso tener cada vez más y más amor. Eres el hombre perfecto o la mujer perfecta, y tu pareja ese ser humano perfecto, del mismo modo que el perro es el perro perfecto. Si tratas a tu pareja con amor y con respeto, ¿quién saldrá beneficiado? Nadie más que tú.

Sana tu mitad y serás feliz. Si eres capaz de sanar esa parte de ti, entonces estarás listo para establecer una relación sin miedo, sin necesidad. Pero recuerda, sólo puedes curar tu mitad. Si mantienes una relación y trabajas en tu mitad y tu pareja trabaja en la suya, verás con qué rapidez se progresa. El amor es lo que te hace feliz, y si te conviertes en el sirviente del amor y tu pareja también, imagínate todas las posibilidades que se te abrirán. Llegará el día en que serás capaz de estar con ella sin sentir culpa ni recriminaciones ni enfados ni tristeza. Ese día será maravilloso, te abrirás por completo sólo para compartir, para servir, sólo para dar tu amor.

Una vez que te decides a formar pareja estás ahí a fin de servir a la persona que amas, a la persona que eliges. Estás ahí para servir tu amor a tu amante, para serviros mutuamente. En cada beso, en cada caricia, sentís que ambos estáis ahí para satisfacer a la persona que amáis sin esperar nada a cambio. Más que de sexo, se trata de estar juntos. El sexo también se vuelve maravilloso, pero es completamente distinto. El sexo se convierte en una comunión; en una entrega absoluta, una danza, un arte, una suprema expresión de la belleza.

Puedes establecer un acuerdo que diga: «Me gustas; eres maravillosa y me haces sentir muy bien. Yo traeré las flores y tú la música suave. Bailaremos y ambos nos elevaremos hasta las nubes». Es precioso, es maravilloso, es romántico. Ha dejado de ser una guerra de control; ahora se trata de servirse. Ahora bien, sólo es posible hacer esto cuando el amor que te tienes a ti mismo es muy profundo.

El Sendero del Mago (Deepak Chopra)

El mago vive en estado de conocimiento.

Este conocimiento dirige su propia satisfacción.

El campo de la consciencia se organiza alrededor de nuestras intenciones.

El conocimiento y la intención son fuerzas.

Aquello que tenemos intención de hacer modifica el campo a nuestro favor.

Las intenciones comprimidas en palabras encierran un poder mágico.

El mago no trata de resolver el misterio de la vida.

Está aquí para vivirla.

El joven Arturo tardó mucho tiempo en reconocer plenamente que había sido educado por un mago. Merlín lo había llevado al bosque a las pocas horas de nacido y sólo muchos años después, al regresar al mundo, comprendió la curiosidad que generaba su asociación con un mago.


- "Si realmente conociste a Merlín", le decía la gente (aquellos que se tomaban la molestia de pensar que el muchacho no estaba simplemente loco), "¿qué hechizos te enseñó?"

- "¿Hechizos?", preguntaba Arturo.

- "Encantamientos, conjuros, las palabras mágicas de las que Merlín obtiene su poder", decían, pensando que Arturo debía ser muy tonto o estar en algún estado de delirio.

- "Merlín, si me hablaba acerca de las palabras", decía Arturo lentamente, reflexionando sobre la pregunta. "Me decía que las palabras tienen poder, que cubren los secretos de la misma manera que las trampas cubren los pasadizos subterráneos."

Tal explicación sonaba muy bien, pero no bastaba para aplacar la curiosidad de la gente. Todos querían saber cómo funcionaban en realidad los hechizos de Merlín.

- "Bueno", contestaba Arturo, "cuando yo era un bebé, recuerdo que Merlín me dijo ‘Come’. Cuando fui un poco mayor, me dijo ‘Camina’, y si me quedaba despierto hasta muy tarde, me decía ‘Duerme’. Hasta donde sé, he venido comiendo, caminando y durmiendo desde entonces, de manera que esas palabras debieron ser conjuros muy poderosos, ¿no están de acuerdo?"

Nadie lo estaba. Todos se iban cavilando si ese muchacho estúpido adoptado por Sir Ector llegaría a ser alguien algún día.


Para Comprender la Lección
El poder de las palabras no radica en su significado superficial sino en sus cualidades ocultas. Toda palabra encierra a la vez conocimiento e intención. Estas dos cualidades son mágicas. La magia del conocimiento es que en unas pocas sílabas es posible reunir muchas capas de experiencia, de hecho, toda una historia.

- "Pon a tu reino el nombre de Camelot", le aconsejó Merlín al muchacho antes de que se pusiera en marcha hacia el mundo.
- "¿Por qué?", preguntó Arturo.
- "Es una palabra nueva que no necesita cargar con el peso de la historia como debe hacerlo Inglaterra", contestó Merlín.
- "La gente te identificará con ella y todos te rodearán. Servirá de piedra de toque. En el instante mismo en que una persona la pronuncie, tu reino y todas tus hazañas se abrirán para ella, como si tocaran una palanca y se abriera la puerta de un gabinete lleno de tesoros". Lo cual demostró ser cierto.

Todas las palabras más ricas del idioma abren pasadizos secretos de significado y conocimiento. Pero la segunda cualidad de las palabras, la intención, es todavía más poderosa. Merlín expresaba intención cuando, como cualquier otro padre, le decía a su niño que comiera, caminara y durmiera. Ha sido a través de estas palabras como todos hemos aprendido funciones importantes, pero ahora que las conocemos, ya no necesitamos de ellas. Ya no nos decimos a nosotros mismos que debemos comer, caminar o dormir. La intención de la palabra ha sido interiorizada y lo único que necesitamos es algo que nos la recuerde para que se produzca el resultado esperado.


¿Realmente es acertado decir que esto es un conjuro, como lo hizo Arturo? Sí, porque una vez que se absorbe la intención de una palabra, se crea un conjuro en forma de huella mental. La palabra escuela inmediatamente desencadena en toda persona la experiencia de los años escolares. El buen estudiante evocará las asociaciones de éxito y alabanza, mientras que el mal estudiante verá imágenes de fracaso y crítica. Toda nuestra vida está metida dentro de nosotros en forma de huellas que son activadas por las palabras. "

- Los mortales están envueltos en palabras, de la misma manera en que las moscas quedan atrapadas en la tela de la araña", afirmaba Merlín. "Sólo que en su caso son a la vez araña y mosca, porque se aprisionan dentro de su propia tela".

No cabe duda de que todos utilizamos nuestras propias palabras para establecer los hábitos que permiten que la vida continúe inconscientemente. Ya hemos mencionado el asunto de identificamos con los nombres y los rótulos; éstos, naturalmente, son palabras. Pero ¿cuáles palabras nos permitirán romper los viejos hábitos y liberamos de las identificaciones restringidas? Si toda palabra imprime una huella en la mente, ¿acaso son limitantes todas y cada una de las palabras?


- "La paradoja de las palabras", dijo Merlín, "es que se deben utilizar para crear disciplina y entrenamiento." Caminar, hablar, leer, todas éstas son funciones de las cuales carece un bebé. La madre y el padre deben encargarse de educar al niño acerca de las cosas del mundo, lo cual hacen por medio de palabras.


- "El problema es que las palabras también tienen significados psicológicos. A través de las palabras los padres hacen que los niños se sientan bien o mal, buenos o malos. Las expresiones más poderosas que cualquier persona puede utilizar son el sí y el no. El efecto de estas dos sílabas puede levantar fronteras o eliminarlas. Todo aquello que crees que puedes hacer lleva un sí encerrado en alguna parte, generalmente pronunciado por un progenitor o un maestro en el pasado lejano. Todo aquello que crees que no puedes hacer lleva un no escondido, proveniente de las mismas fuentes".


- "¿Eso por qué es una paradoja?", preguntó Arturo.

- "Porque aunque las palabras nos dicen quiénes somos, de todas maneras somos más de lo que ellas pueden expresar. Independientemente de cuán poderoso sea el conjuro de las palabras, las personas pueden cambiar. El poder de las palabras puede crear algo nuevo, no sólo un límite".


El mago utiliza las palabras para decir sí a las cosas a las cuales nos han enseñado a decir no. En un nivel, eso es lo que hace este libro: tejer un mundo de significados completamente nuevos, para reemplazar los viejos con los que todos hemos crecido. Pero aquí hay un misterio más profundo. Las palabras encierran a la vez conocimiento e intención; por lo tanto, enmarcar una intención en palabras es el primer paso para cerciorarse de que se haga realidad. Dos buenos ejemplos de esto son la oración y la afirmación. Afirmar cosas como "Soy bueno", o rezar a Dios diciendo "Permite que me cure", son actos que van mucho más allá de la simple expresión verbal de un pensamiento.


Siempre que una palabra está respaldada por una intención, entra en el campo de la consciencia en forma de mensaje o petición. El universo está siendo notificado de que tenemos un determinado deseo. No se necesita más que eso para que los deseos se hagan realidad, porque la capacidad de ejecución de la conciencia universal es infinita. Todos los mensajes son escuchados y obedecidos.

- "Los mortales y los magos no son tan distintos como piensas", dijo Merlín. "Ambos envían sus deseos al campo esperando una respuesta, pero en el caso de los mortales, los mensajes son confusos y enredados; en el caso de los magos, son transparentes como el cristal. Aunque jamás se hace caso omiso de una intención, puede haber obstáculos para su realización considerando la cantidad de conflictos que se encierran en ella, todos los conflictos presentes en el corazón humano".

Para Vivir la Lección
Vivir esta lección implica reconocer que todas las intenciones producen un resultado. Un mago es alguien que sabe con exactitud cómo inyectar las intenciones en el campo y esperar a que se tornen realidad. El resto de nosotros no tenemos ese grado de consciencia. También enviamos constantemente nuestras intenciones al campo, pero de manera inconsciente. Nuestros deseos son aleatorios o repetitivos u obsesivos, todo lo cual no es más que desperdicio de energía.


- "Ustedes los mortales suponen que tienen que trabajar para hacer realidad sus sueños", decía Merlín, "cuando la verdad es que la mayor parte del trabajo que se ufanan de realizar les impide realizar sus sueños". Desde el punto de vista del mago, cuanto menor el esfuerzo, mejor. En sus enseñanzas, los magos les muestran a sus pupilos cómo pensar de una manera más ordenada, consciente y eficaz. Para hacerlo, es necesario eliminar primero los hábitos de pensamiento que obstaculizan la capacidad del universo para hacer realidad los deseos.

- "Me gustaría barrer tu cerebro", refunfuñó Merlín una vez en que Arturo se comportaba de manera bastante confusa. "Tu pensamiento debería ser una corriente transparente, pero es como una guerra".

- "¿Por qué no puedes barrer mi cerebro?", preguntó Arturo cándidamente.

- "Porque todas las personas y todo lo que hay en él eres tú". Merlín suspiró. "Te has convertido en todos esos conflictos rancios, repetitivos, y ellos no desaparecerán sino cuando cambies".

El primer paso hacia el cambio es el reconocimiento. Reconocer que al menos unas cuantas esperanzas y unos cuantos deseos sí se han hecho realidad en nuestra vida. Una persona nos ha llamado justo cuando necesitábamos hablar con ella; nos ha llegado ayuda de donde menos la esperábamos; nuestras oraciones han sido escuchadas. Todo eso sucede en el campo. Cuando tenemos una intención y la enviamos al campo de la consciencia universal, en realidad estamos hablando con nosotros mismos en otra forma. Como remitentes del mensaje somos individuos que vivimos aquí, en el tiempo y el espacio. Pero también somos los destinatarios del mensaje en nuestra calidad del yo superior que domina sobre nuestra identidad espacial y temporal. Y, más aún, somos también el medio del mensaje, la consciencia pura misma.

Con el fin de vernos verdaderamente, debemos reconocer que poseemos estos tres aspectos: remitentes, destinatarios y medios. Hay muchas variaciones de este tema: somos el deseo, quien desea, y quien concede el deseo. Somos el observador, el observado y el proceso de observar. Este triple estado se conoce como unidad. Así, enviar una intención al campo y recibir una respuesta no es algo que exija esfuerzo. En nuestra naturaleza unificada, lo único que hacemos es cumplir nuestras intenciones; ése es nuestro oficio de tiempo completo. No existe un solo pensamiento que no produzca un resultado.


El problema es que todos pasamos por alto los resultados demasiado sutiles, que no se acomodan a nuestras metas inmediatas o no coinciden con aquello que, según nuestro ego, debería suceder.

- "Ustedes los mortales viven en el mundo del debería y el qué tal si", decía Merlín. "Yo vivo en el mundo de lo que es".

Cuando aprendemos a acallar la mente y a desintoxicarla de todos sus conflictos de vieja data, se revela ante nosotros la realidad simple del funcionamiento del universo - lo que es.

Dedique un poco de tiempo todos los días a tomar nota del contenido de su mente. Este acto de tomar nota, aunque muy simple, es uno de los pasos más poderosos para efectuar el cambio. No podemos cambiar lo que no vemos.


Es probable que a su ego no le agrade admitir que está lleno de negación, conflicto, intenciones contradictorias, vergüenza, culpa y todas las demás confusiones que obnubilan a la mente y le impiden ver la realidad de lo que es. En efecto, el ego se enorgullece de su capacidad para ocultarle a usted esas cosas, so pretexto de evitarle el sufrimiento que experimentaría al ver sus errores, faltas y pecados.

El segundo paso es aprender a hacer realidad sus intenciones. Los pasos son completamente naturales, pero es preciso aprenderlos. Haga que el ego se aparte y se lleve consigo todas sus expectativas y esperanzas. En lugar de sentir que necesita controlar el resultado de su intención, sienta la seguridad de que el campo hará el trabajo por usted. Libere su intención dentro del campo de lo eterno; cuanto más amplia sea su consciencia, más clara será la señal transmitida.


Por último, tómese todo el proceso con tranquilidad y naturalidad. Cuando todos estos pasos converjan, su intención entrará en el campo de la consciencia, el cual es como una especie de matriz donde se conecta el pensamiento individual con todo lo que es. Las angustias y los apegos del temeroso ego no obstaculizarán el suave avance hacia el resultado.


Lo cierto es que ninguna de las oscuridades de la mente es pecado.

- "Recuerda siempre", le advirtió Merlín al joven Arturo, "que Dios no juzga, sólo la mente lo hace".

Lo que Dios desea es que se cumplan todos los mayores anhelos de cada persona; ése es nuestro estado natural como creadores de nuestra propia realidad.